miércoles, 28 de diciembre de 2016

CRIATURAS

    LAS SIRENAS
 
Las sirenas a diferencia de la costumbre popular, dentro de la tradición griega eran genios marinos, mitad mujeres y mitad aves. Su ascendencia no está clara. Según las versiones más comunes del mito, son hijas de Melpómene (musa de la tragedia) y de Aqueloo (dios del río homónimo y primogénito de los dioses-ríos). Pero otras versiones las hacen hijas de Aqueloo y Estérope, o Terpsícore (musa de la poesía y la danza) o también del dios Forcis. Según la versión de Libanio, nacieron de la sangre de Aqueloo, que fue derramada por Heracles (Hércules).
La primera mención que se conoce de las Sirenas es en La Odisea, cuando Odiseo se enfrenta a su canto en el mar. Aquí aparecen sólo dos, pero otras tradiciones hablan de tres: Pisínoe (Parténope), Agláope (Leucosia), y Telxiepia (Ligia) o incluso de cuatro: Teles, Redne, Molpe, y Telxíope.
De las sirenas se sabe que su especialidad era la música. Se cree que una tocaba la lira, otra cantaba y la otra tocaba la flauta.
Para el poeta y mitógrafo Ovidio, las sirenas no siempre tuvieron esa forma, sino que en un principio eran mujeres muy hermosas compañeras de Perséfone (diosa del mundo subterráneo y compañera de Hades), antes de que fuera raptada por Hades. Cuando sucedió el secuestro, ellas le pidieron a los dioses que les dieran alas para poder ir en busca de su amiga. Otra versión dice que su transformación fue un castigo de Démeter por no defender a su hija de Hades e impedir el secuestro. También se dice que Afrodita les quitó su belleza, por que despreciaban las artes del amor.

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           TIFÓN



Tifón o Tifeo era un monstruo terrorífico, resultante de una unión entre Gaya (madre tierra) y Tártaro, el más profundo e in­hóspito lugar del inframundo. Su fuerza era como la de un buey y tenía 100 cabezas de serpiente con lenguas negras y ojos de fuego que brotaban de sus hombros. Todas sus cabezas tenían sus propias voces, pro­duciendo indescriptibles sonidos. Una po­día hablar el lenguaje de los dioses, mien­tras otras podían mugir como un toro, rugir como un león, otras ladrar como una jauría de sabuesos o hacer extraños sonidos siseantes… Los ruidos eran aterradores y con ellos Tifón pretendía dominar el mundo.
Cuando puso sus ojos sobre Tifón, Zeus, el dios de los dioses, hizo temblar los cimientos del Olimpo. Sus rayos y el fuego del monstruo causaron tal estrépito en la tierra, en los mares y en el cielo que incluso Hades y los titanes encerrados en el Tártaro se sentaron gritando y temblando de miedo. Zeus reunió todos sus rayos y truenos y descendió del Olimpo para golpear a Tifón y a todas y cada una de sus 100 cabezas. En llamas, el monstruo huyó y se derrumbó, causando fuegos y arrasan­do todo aquello que tocaba. Zeus expulsó a Tifón al Tártaro y allí encerró también de ahí en adelante a las fieras galernas, que podían poner en peligro a la humanidad.
Ese es el origen del nombre de los tifones, en el sentido que le damos hoy día.

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                         LAS FURIAS

 Son la personificación de la venganza y del antiguo concepto del castigo. Su misión era castigar los crímenes humanos.
Nacieron del esperma y la sangre que cayeron sobre Gea cuando Crono castró a Urano.
Son deidades primitivas que no reconocen, en analogía con las Moiras, la autoridad de los dioses Olímpicos.
Eran tres: Alecto, Tisífone y Megara. Moraban en el Érebo (las tinieblas infernales) y se las representaba como demonios femeninos alados, el pelo lleno de serpientes y con un puñal en una mano y una antorcha o un látigo en la otra.
Comparadas a menudo con perras, perseguían sin descanso a sus víctimas hasta volverlas locas. Cuidan de que se prolongue el orden religioso y cívico, castigando con especial atención el asesinato y los crímenes contra la familia.
El culpable, exiliado, errará perseguido por ellas hasta que purifique su crimen.

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                     LAS ARPÍAS
 
Las arpías, también conocidas como Raptoras son hijas de Taumante (hijo de Gea, la Tierra y Ponto, el Mar) y la océanide Electra (compañera de Perséfone, hija de Océano y Tetis), y pertenecen a la generación divina preolímpica.
Estos genios alados suelen ser dos: Aelo, también llamada Nicótoe, y Ocípete. A veces se incluye una tercera, Celeno. Sus nombres corresponden a su naturaleza, pues el primer nombre significa Borrasca, el segundo Vuela-rápido y el tercero Oscura, es decir como una nube tormentosa.
Su representación más común es de mujeres aladas o aves con cabeza femenina y garras afiladas. Se piensa que vivían en las islas Estrofíades, en el mar Egeo. Pero, el poeta Virgilio las situó en las puertas de los Infiernos con los demás monstruos.
Las arpías raptan niños y almas. Era costumbre utilizar su imagen sobre las tumbas simulando el rapto del alma.
Su leyenda más conocida es la del rey Fineo. Cuentan que sobre él pesaba la maldición de que todo lo que tenía enfrente se lo arrebataban las Harpías, en especial los alimentos. Todo aquello que no se pudieran llevar lo ensuciaban con sus excrementos. Cuando los Argonautas llegaron, el rey les pidió que lo liberaran de las Harpías. Así Zetes y Calais las persiguieron hasta que las obligaron a huir volando.

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                           LA PITÓN
 
 Pitón era una criatura que habitaba en la mítica región de Delfos, santuario del dios Apolo. Era siempremente representado como una gran serpiente. Él era quien presidió antes de la llegada de los dioses olímpicos el Oráculo de Delfos, centro de culto para su madre, Gea, la Tierra. Delfos era considerado el centro de la tierra por parte de los antiguos. Alli se encontraba la piedra llamada omphalos ("ombligo del mundo") que Pitón vigilaba con gran cautela.
Pitón se convirtió en el enemigo cnótico del dios olímpico Apolo, quién le quitó la vida y reorganizó la antigua casa de la bestia y el oráculo, que ahora sería suyo, convirtiéndose en el más famoso de toda la Grécia antigua.

Hay diferentes versiones que relataban el nacimiento de Pitón y su muerte a manos de Apolo. En la versión de Higinio se sostenía que cuando Zeus (Júpiter) se acostó con la diosa Leto, madre de Artemisa (Diana) y Apolo, Hera (Juno), enloquecida por los celos, envió a Pitón para perseguir a Leto allá donde fuese, por lo que no podría dar a luz dondequiera que el sol brillase. Así, cuando Apolo creció quiso vengar la difícil situación que su madre tuvo que superar, persiguiendo a la serpiente hasta el monte Parnaso. Aunque no se atrevía a penetrar en el recinto sagrado de Gea en Delfos, lo mató con una de sus flechas a lado del trípode donde la sacerdotisa solía sentarse para comunicarse con las divinidades.
El primer convate que dio ocasión a que Apolo hiciera uso de sus flechas, fue cunado exterminó a la serpiente Pitón, que devastaba la campiña de Delfos con todo tipo de saqueos y maldades. La piel de este animal servía para cubrir el trípode de la sacerdotisa de Delfos.
La sacerdotisa del oráculo de Delfos fue conocida como la Pitia, adoptando así el topónimo Pitón, que los griegos explicarían como el nombre de la putrefacción del cadáver de la serpiente muerta. Además, se dice que el dios había fundado los famosos Juegos Píticos para celebrar así su legendaria victoria y hacerse con el oráculo.

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                       LA ESFINGE

 Se creía que la Esfinge era un monstruo femenino al que se le atribuía rostro de mujer; pecho, patas, y cola de león; y además tenía alas como un ave de rapiña.
Hera envía a la Esfinge a Tebas, para castigar a la ciudad por el amor culpable que sentía Layo por Crisipo, hijo de Pélope (se cree que esta fue la primera relación homosexual). Así la Esfinge se estableció en una de las montañas al oeste de Tebas, y desde allí devoraba a todos los seres humanos que estuvieran a su alcanze y atormentaba al país.
Antes de comerse a los viajeros, les imponía acertijos imposibles de resolver, con la condición de que si los respondían, no los devoraría. Todos fallaban en la difícil empresa, hasta que llegó Edipo.
El enigma más común de la Esfinge era: ¿Cual es el ser que anda primero con cuatro, luego con dos, y después con tres patas y que se vuelve más débil según tenga más patas? Pero había otro que hacía también muy a menudo y era: Hay dos hermanas una de las cuales engendra a la otra, y ésta a su vez engendra a la primera. La respuesta al primero es el Hombre, pues gatea cuando niño, camina de adulto y de viejo anda bastón. La respuesta al segundo son el día y la noche, pues el día en griego es femenino.
Según cuenta la leyenda, Edipo sorpresivamente pudo resolver ambos enigmas. La Esfinge, entonces, despechada y vencida, se lanzó al vacío desde lo alto de una roca, y se suicidó. Ante esto, Tebas hace rey a Edipo y le piden que se case con su reina Yocasta, quien verdaderamente era la madre de Edipo.

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          LOS CENTAUROS


En la mitología griega,el centauro, era descrito como un ser medio hombre/mujer medio caballo. vivían en las montañas de tesalia.