Durante el trayecto (parte 4)
Íbamos de isla en isla, y, la siguiente, fué "La isla de Circe". Desembarcamos para pasar la noche, al amanecer, detectamos un humo rojizo de una montaña. Envié a algunos de mis hombres y no volvieron, entonces, cojí a mi mejor hombre, Euríloco, y nos encaminamos hacia alli. De camino, nos encontramos con el dios Hermes, que, nos dió el elixir de la vida. Euríloco y yo, nos volvimos a poner en marcha. Delante de nuestras narices había un gran palacio, nos quedamos atónitos, nos tomamos el elixir de la vida y entramos. Una bella muchavha de cabello castaño y ojos tan azules como el mar nos dio la bienvenida, era circe la diosa hechicera, nos dió paso a un gran banquete,y ,a unos metros había una pocilga, me fijé que tenía seis cerdos justo el mismo número que tripulantes había mandado, comimos hasta la saciedad, entonces, cojió su varita y, fué a convertirnos en cerdos, le cojí la varita y desenvainé mi espada, la dejé tirada en el suelo, me pidió clemencia, que envainara mi espada, que no la matara, yo, le exigí que devolviera a la normalidad a mis tripulantes y que nos informara de mas peligros que podríamos correr. Los devolvió a la normalidad y nos dijo que teníamos que ir al reino de Hades y Perséfone. Volvimos al banquete, nos quedamos alli bastante tiempo, no sabría decir cuanto, no transcurria el tiempo igual que en el resto del mundo,decidimos irnos. Regresamos al barco y tomamos rubmo a alta mar, otra vez
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