TIFÓN
Tifón o Tifeo era un monstruo terrorífico, resultante de una unión
entre Gaya (madre tierra) y Tártaro, el más profundo e inhóspito lugar
del inframundo. Su fuerza era como la de un buey y tenía 100 cabezas de
serpiente con lenguas negras y ojos de fuego que brotaban de sus
hombros. Todas sus cabezas tenían sus propias voces, produciendo
indescriptibles sonidos. Una podía hablar el lenguaje de los dioses,
mientras otras podían mugir como un toro, rugir como un león, otras
ladrar como una jauría de sabuesos o hacer extraños sonidos siseantes…
Los ruidos eran aterradores y con ellos Tifón pretendía dominar el
mundo.
Cuando puso sus ojos sobre Tifón, Zeus, el dios de los
dioses, hizo temblar los cimientos del Olimpo. Sus rayos y el fuego del
monstruo causaron tal estrépito en la tierra, en los mares y en el cielo
que incluso Hades y los titanes encerrados en el Tártaro se sentaron
gritando y temblando de miedo. Zeus reunió todos sus rayos y truenos y
descendió del Olimpo para golpear a Tifón y a todas y cada una de sus
100 cabezas. En llamas, el monstruo huyó y se derrumbó, causando fuegos y
arrasando todo aquello que tocaba. Zeus expulsó a Tifón al Tártaro y
allí encerró también de ahí en adelante a las fieras galernas, que
podían poner en peligro a la humanidad.
Ese es el origen del nombre de los tifones, en el sentido que le damos hoy día.

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