Durante la travesia (parte 3)
Hacía aún poco tiempo que habíamos partido de la isla de los cíclopes ,y, parecía que los dioses se ponían de nuestra parte, llegamos a una isla, la isla de "Eolo", donde nos hospedó muy amablemente durante bastante tiempo, cuando nos disponíamos a partir a alta mar otra vez, me dió una bolsa con algo dentro y me dijo que no la abriera hasta llegar a mi destino. Pasaron diez dias mas y, estaba exausto, confiando en mis tripulantes, me heché un rato porque ya faltaba poco para llegar a casa, ellos, abrieron la bolsa pensando en que habría muchas joyas y monedas de oro, y solo estaba un fino hilo de plata y un pequeño odre, pequeño pero que dentro tenía los cuatro vientos del oeste, digo tenia porque los muy inutiles lo abrieron y el hilo lo desataron. El viento, nos arrastró de nuevo a la isla de Eolo, que, no nos dio una muy buena bienvenida, se enfadó conmigo y eso que yo no habia hecho nada, el caso es que nos toco remar de vuelta a casa, y con los dioses en contra!. Una bella chica,nos llevó hasta un acantilado leno de... como era... lestrigones! eso que empezaron a tirarnos piedras. Solo nos quedaba una nave de doce. por suerte, salimos ilesos de ese acantilado, que suerte tuvimos
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